En el día y en la noche callada,
en el frío y en el calor que agobia,
recuerdo tus besos tiernos de novia
y tus caricias ardientes de amada.
Tu nombre se quedó grabado en mi piel
y en mis labios tus besos tan tiernos,
por ti bajaría a los mismos infiernos,
porque algún día pudiera volverte a tener.
Hoy se encuentran tan vacías mis manos
y tan sólo mi triste corazón,
aquellos días quedaron tan lejanos,
en los que hundidos en esa gran pasión,
ante Dios juramos por siempre amarnos,
pero me mataste con tu cruel traición.
martes, 5 de mayo de 2009
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